Reparacion del Sukhoi 29 – 3m Krill Model

Sukhoi reparado - small

Durante el Italian F3M Cup este pasado verano, sufrí un grave accidente con mi apreciado Sukhoi de 3m de Krill Model.

La causa fue clara, el de realizar una manioba a una altura a la que sin artefactos lo hacía perfectamente, pero habiendo añadido humo, bengalas y confeti no pudo terminar la maniobra.

El resultado fue bastante desastroso para lo que es el avión, habiendose partido el fuselaje por la mitad, la punta del ala y la punta del aleron.

A pesar de haber disfrutado enormemente con el avión, estaba disgustado con la forma con la que acabó su vida, y al poco tiempo de volver a casa me puse a ver si tenía arreglo.

Afortunadamente me gusta trabajar con la fibra/composite, y aunque a primera impresión la rotura fue impactante, tambien fue una rotura limpia en su mayoría.

En una tarde, con paciencia, un bote de ciano con accelerante y un par de reglas para dejarlo recto, estaba en una pieza, y aunque muy lejos de ser servible al menos ya no se veía tan triste en un rincón del hangar.

A pesar de que la mayoría de la rotura fueran roturas limpias, tambien habían zonas en las que el composite se había compactado o debilitado de mas, por tanto estas partes las tuve que quitar y sustituirlos por madera de balsa

Una vez todas las piezas estaban unidas y los puntos debiles eliminados, lo recubrí todo tanto por fuera como por dentro con velo de fibra para darle la rigidez y estructura necesaria para soportar las fuerzas del vuelo acrobático.

A base dos semanas de lijar, enmasillar y múltiples capas de aparejo para dejarlo todo lo mas perfecto posible, ya quedaba todo en algo que se podía empezar a considerar un avión.

Ya era una pieza, y la rotura si no fuera por la diferencia de colores ya no se notaba que había tenido un percance, y mucho menos que había vuelto a casa la mitad en el coche y la otra mitad en el remolque!

Ahora venía la parte mas sencilla, aunque no menos laboriosa. Con mucha cinta de perfilar, muchisimo enmascarar y tambien mucho cuidado de preparacion, era la hora de devolverle el color al avión. Uno a uno y capa por capa iba quedando como estaba anteriormente.

Tras cuatro dias para los 4 colores ya volvía a tener mi Sukhoi igual o casi mejor que antes, ya que había refozado varios sitios y había aprovechado para arreglarle los pequeños tocados que tenía de transporte.

Tras varios días mas para darle unas manos de laca seguido de una intensa pulida para dejarlo perefecto por fin tocaba el re-estreno.

Por casualidad y habiendo aprovechado las vacaciones de navidad para terminarlo, el primer vuelo del 2014 fue una vez mas con mi apreciado Sukhoi, y con mucho gusto puedo decir que vuela igual que antes, el motor tira de el igual y sigue siendo una joya.

EL SUKHOI VIVE!